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La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante |
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La historia de la muerte y sus ritos San Juan del Rio, Qro. 26 de octubre.- En las afueras de San Juan del Río en lo que fue un antiguo barrio de indios, en el siglo XVIII se construyó el
panteón de la Santa Veracruz, como consecuencia de una serie de epidemias que azotaron a la población de aquella época. Dicha construcción de estructura neoclásica, hoy alberga al Museo de la Muerte sitio único en su género. El cementerio se dejó de utilizar como tal en 1866. En 1981 fue rescatado y restaurado por el Centro INAH-Querétaro y el municipio, originalmente para albergar al Museo Histórico y de la Cultura Prehispánica de la localidad; finalmente se inauguró como Museo de la Muerte el 24 de julio de 1997. La antropóloga Sonia Butze, coordinadora de servicios educativos del Museo Regional de Querétaro, dijo en entrevista que los ritos a los muertos son producto de una ideología dominante, misma que se muestra en el museo a través de una exposición temática sobre la historia de la muerte y sus ritos: "Es una muestra de cómo han cambiado las costumbres y las ceremonias alrededor de la muerte". Butze comentó que la idea nació a raíz de un curso denominado Las Caras de la Muerte en el Mundo, realizado en el Museo Regional de Querétaro y el guión museográfico estuvo a cargo de la historiadora Elsa Malvido, investigadora de la Dirección de Estudios Históricos del INAH Sonia Butze señala que desde que el hombre tiene conciencia, ha rendido culto mítico religioso a sus muertos que se refleja en las formas de entierro y en manifestaciones rituales diferentes. Cada práctica, costumbre, o culto tienen su propia historia y los cambios que se han dado están relacionados con la evolución del hombre. El Museo de la Muerte registra las diferentes prácticas luctuosas en México: la historia de la muerte y sus ritos desde la época anterior a la conquista española a través de la cual se pueden apreciar los cambios en las costumbres y ceremonias alrededor de la muerte: "Acerca de los entierros prehispánicos tuvimos polémicas debido al mosaico cultural que existe en nuestro país, sin embargo decidimos exhibir una muestra sencilla y poner énfasis en los entierros de San Juan del Río, especialmente en el Barrio de la Cruz". Así, entre las costumbres funerarias que se aprecian está un entierro radial correspondiente a la cultura Chupícuaro, a la sombra de Otonteutli dios de la muerte, con restos de varios cuerpos sobre cenizas; De la misma época un bulto funerario empetateado (envuelto en un petate) y un entierro en olla de barro (el regreso al útero y a la tierra), además se incluyen diversos objetos funerarios encontrados en excavaciones, como caritas de barro con los ojos cerrados y navajas de obsidiana para el culto, entre otros. En opinión de Butze a través de la cerámica no sólo se ve reflejado el comercio o los contactos que tuvieron los diferentes grupos indígenas de la región sino su apreciación mítica y religiosa. De la época colonial, la muestra museográfica explica como la iglesia católica impuso su forma de enterrar a los muertos cerca de un altar o en el atrio del templo, según fuera el estatus económico y la raza a la que pertenecía el difunto. La conquista espiritual de México por parte de los españoles también es ejemplificada a través de la escenificación de una monja muerta coronada. Por otro lado se exhibe un altar muy primitivo de madera frente al cual bajo los entarimados, dentro de la nave de los templos se acostumbraba enterrar a los muertos de mayor jerarquía social o religiosa, asimismo se muestran las grandes piras funerarias a los personajes venidos de España. Sonia Butze asegura que el panteón surgió como un importante factor social referido al cambio de lo que se conoce como la muerte laica en donde los cadáveres no son enterrados dentro de iglesias o en atrios sino que se les lleva a sitios alejados presionados por las pestes y epidemias. Otro factor de la muerte laica es que los entierros ya no fueron controlados en su totalidad por la iglesia y se dio cabida a todos los difuntos sin importar su credo o costumbres. Este panteón, realmente un museo de sitio, conserva el columbario. La pintura mural que aún se puede apreciar en el osario, probablemente de un mismo pintor anónimo y que habla del romanticismo de la época que se expresa con versos y loas a la muerte. Algunas paredes presentan problemas de humedad así como las pinturas murales del techo, sin embargo se han rescatado del abandono las lápidas. Sonia Butze concluyó: "Actualmente estamos en espera de la colaboración de la Secretaria de Turismo para nuestro proyecto que ha llamado mucho la atención del público y continuar con el apoyo del Centro INAH-Querétaro que se ha ocupado del rescate y la conservación de pinturas murales y del inmueble, aunque todavía faltan cosas por hacer. Ha sido un esfuerzo interesante y polémico que por suerte cristalizó". El Museo de la muerte se encuentra en la calle 2 de abril Núm. 42, San Juan del Río, Querétaro.
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