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La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante |
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Diana es una luna de la ciudad de México. Sus textos revelan una intimidad remota, una expresión dialéctica y preñada de simbolismo. Apenas 20 años de edad y, sin embargo, expande un aliento de autenticidad y gramática sincera. No es ajena a las complejidades del Siglo XX y lo dice "cada día me despierto con la muerte a mi costado". Y reincide en el clavar el ave negra: "... sé que un nuevo ciclo de martirio ha comenzado". A pesar de que, en este poema introspectivo y simbólico, Diana aprieta sus dolores hasta volverlos una bola de palabras, una piedra de cenizas... ella es, en realidad-realidad, una poeta de luz, de amor y de alegría. Es una luna luminosa frente a la aridez de la noche. Es palabra que corre entre la niebla, es íntima prosodia entre los labios. Y hoy presentamos sus primeras órbitas de luna, para compartirlas, quizá, con la verdad de nuestras noches desoladas. EL REMORDIMIENTO Cada día me despierto con la muerte a mi costado,
Cada día que pasa, cada segundo,
Muerte lenta, sueño profundo, eterna leña a mis espaldas,
Cada vez que siento mi garganta salpicarse,
Siento a un muerto no marcharse, al miedo que me contempla
Es por eso que yo vivo con el sueño a mis espaldas,
Hace tanto tiempo ya...
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