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La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante |
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LA ENTEREZA DE XORGE DEL CAMPO
Xorge del Campo (1945), novelista, poeta, cronista, editor, antólogo, bibliófilo, bibliómano, ensayista y erudito atraviesa por uno de los momentos cruciales, quizás el mayor, que enfrentamos los seres humanos. En el mes de febrero del presente año, agudas punzadas en el estómago y diarreas empezaron a acosarlo y él, prototipo de hombre libre, acudió a un médico que le recetó antibióticos suficientes para enloquecer a un caballo. Ante tales efectos, el médico se espantó y le dijo que mejor le recetaría vitaminas. Con resultados tan descorazonadores Xorge fue a ver a otro médico quien al contemplarlo pálido, delgadísimo y cadavérico le espetó, a boca de jarro: “usted tiene Sida”. Le mandó hacer los estudios correspondientes y nada, el hombre estaba limpio. Surge entonces la presencia bienhechora de la hermana mayor quien lo lleva a un hospital de beneficencia. Allí tuvo la suerte de encontrar a una doctora quien, con los antecedentes que Xorge llevaba, ya no dudó en ordenarle un ultrasonido. Xorge no tenía dinero y la samaritana lo remitió a un médico amigo quien le practicó los estudios y obtuvo los demoledores resultados: había tumores malignos en el estómago, en los dos pulmones y en el cuello. Le dijo que fuera a urgencias de cancerología en donde le ofrecieron una cita para mucho tiempo después. Como Xorge caminaba doblado por el dolor, le dijeron que había un hospital alterno, que atendía teporochos que llegaban vomitando sangre. Allí fue nuestro erudito en narrativa cristera y revolucionaria (ojo, comité del Bicentenario). Le pusieron sondas, le dieron fuertes analgésicos y llamaron a su hermana para decirle que debía tomar un curso de tanatología porque le esperaban momentos amargos. Ella dijo que se ahorraría los cursos porque hacía medio año había muerto una hermana de 50 años de edad, del mismo padecimiento y después de una agonía de cinco años, porque se aferraba con todas las uñas a la vida.
Siempre Número 2869. 8 de junio de 2008
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