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La Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá Los Tesoros Culturales del Mundo Hispanohablante |
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(Conferencia pronunciada en la Universidad de Bretaña Occidental, 14 de mayo de 2003) Los filipinos siempre han sido hispánicos en sus raíces. El gran académico filipino, Claro Mayo Recto, cuando habló de la identidad filipina, dijo que la razón del ser filipino es su hispanidad. Finalmente, debo citar a Don Claro M. Recto, este gran estadista e hispanista filipino que preparó varias conferencias en su recorrido
Desafortunadamente, Recto murió en Roma antes de llegar a España para pronunciar esta conferencia.
Nuestro único problema es la lengua, y esto ocurrió por algún accidente históricolos norteamericanos que vinieron al comienzo del s. XX después del Tratado de París, cuando España, por su derrota en la guerra, fue forzado a vender Cuba, Puerto Rico y Filipinas a los EE.UU. Pero a pesar de esto, tenemos una rica literatura hispanofilipina, y lo que quisiera hacer en esta breve conferencia, (porque no se puede hablar de toda la literatura hispanofilipina en una hora), es dar sólo una perspectiva histórica y general de dos géneros de nuestra literaturala poesía y el teatro, y leer trozos de las obras de algunos de los autores que más se destacan en estos campos literarios. LA POESIA HISPANOFILIPINA Empezamos con la poesía. En el s. XVII, Fernando Bagongbanta y Tomás Pinpín escribieron "ladinos", unos versos romanceados sobre temas religiosos, alternados en español y en tagalo: "Gracias a Dios sempiterno/Salamat sa Panginoon Diyos
" (Bagongbanta).
En el s. XVIII, aparece Luis Rodríguez Varela, un criollo, quien fue el primero que escribía composiciones patrióticas. Escribió una colección de poesías titulada Parnaso Filipino, pero no se han conservado copias de esta colección.
Rizal, mundialmente conocido por Mi último adiós, su última poesía escrita la noche antes de su fusilamiento, y sus dos novelas, Noli me tangere y El Filibusterismo, traducidas en varios idiomas, fue médico, novelista, poeta, político, filólogo, pedagogo, agricultor, tipógrafo, escultor, pintor, naturalista, y políglota (hablaba más de veinte idiomas). La poesía que incluimos aquí no es muy conocida pero es interesante porque proyecta el genio de este hombre. Rizal escribió esta poesía cuando era estudiante en el Ateneo Municipal de Manila, y muestra en estos versos cómo la síntesis de agua y fuego forma lo que siempre fueron sus deseos para el pueblo filipino: "progreso, vida, luz y movimiento": EL AGUA Y EL FUEGO (fragmento) Agua somos, decís; vosotros, fuego.
Pedro Paterno nació en Manila, y vivió más de veinte años en Madrid donde publicó su única colección de versos, Sampaguitas, en 1880, y una novela titulada Ninay en 1885. He aquí un ejemplar de su obra poética, un breve romance: AL ESTALLAR LA TORMENTA (fragmento)
Otro poeta, contemporáneo de Rizal y Paterno, pero no en la estatura literaria de estos dos, es Fernando Canon (1860-1938) que tiene un libro de versos publicado en 1921 con el título A la Laguna de Bay. En la siguiente poesía, el sentimiento patriótico del poeta es evidente; la patria Filipinas es la "blanca flor de montañas": FLOR IDEAL (fragmento)
Al comenzar el s. XX, se inicia aquel período en la literatura hispanofilipina que podríamos considerar la "edad de oro", o el zenit de la literatura filipina en castellano. Durante este periodo, entre 1900-1946, los escritores filipinos siguieron escribiendo en castellano, y la mayoría de los grandes escritores en este periodo escribieron contra el régimen norteamericano.
Fernando Ma. Guerrero (1873-1929) trabajó por un tiempo para el diario La Independencia fundado por el patriota ilocano, Antonio Luna, poco antes de la guerra filipino-americana. Publicó dos libros de versos, Crisálidas y Aves y Flores. En el siguiente fragmento del poema Mi Patria, expresa su amor patrio con un liricismo tan bello y exótico que luego fue conocido como el "príncipe de los poetas líricos": MI PATRIA (fragmento)
....................... Cecilio Apóstol (1877-1938) trabajó también como periodista para el periódico revolucionario La Independencia y otros como La Fraternidad, La Unión, El Renacimiento y La Democracia durante los primeros años de la ocupación norteamericana. Fue miembro de la Academia Filipina desde 1924 hasta su muerte. Su libro de versos, Pentélicas, pinta paisajes con imágenes vivas. Al leer sus poesías, el lector tiene la impresión de ver unas fotos, o más bien, una película documentaria sobre la naturaleza y el paisaje filipino. Ejemplo de esto es la poesía Paisaje Filipino: PAISAJE FILIPINO (fragmento)
Isidro Marfori (1890-1949) nació en Calamba, Laguna y murió en España. Fue ganador de varios premios literarios por sus poesías, ya influidas por los ismos que invadían España durante su estancia allá. Publicó las siguientes colecciones poéticas: Cadencias, Aromas de ensueño, Bajo el yugo del dólar, Sonetos, y Versos. Sus tempranas poesías combinan trazos del romanticismo influido por el colombiano Vargas Vila y al español Bécquer, particularmente en el empleo del extremadamente individualista y romántico "yo". He aquí un fragmento de Líricas: LÍRICAS (fragmento)
La poesía latinoamericana dejó huellas en la poesía filipina, como acabamos de ver en esta poesía. El rubendarismo llegaba a su cima en Filipinas en los primeros años del siglo XX, y los poetas filipinos leían Azul (publicado por primera vez en 1888), Prosas Profanas (1896), y Cantos de vida y esperanza (1905). La sensibilidad poética de los filipinos iba mano a mano con la de sus hermanos hispanoamericanos, y por eso, el Modernismo como movimiento literario tuvo un impacto tremendo en los poetas filipinos. La influencia del poeta mexicano Amado Nervo ("Era llena de gracia el Avemaría/ quien la vio no la pudo jamás olvidar") se replica en la poesía que lleva el mismo título, Gratia Plena, de Jesús Balmori (1886-1948). Pero era la intención de Balmori superar, y no imitar, al poeta mexicano: GRATIA PLENA (fragmentos) Ya de ti ni siquiera en sueños me acordaba,
¡Yo caí de rodillas! Y de tu encanto en pos,
Balmori fue un escritor prolífico. A los 17 años, publicó su primer libro de versos, Rimas Malayas. Dedicó también su talento a las novelas; dos de ellas fueron publicadas: Bancarrota de Almas y Se deshojó la Flor. Otra novela que escribió, Pájaro de Fuego, no se publicó, y está muy probablemente en la biblioteca de la Universidad de Filipinas en Diliman. Escribía una columna diaria de versos satíricos bajo el título de Vidas Manileñas en el periódico La Vanguardia. Su colección de poesías Mi Casa de Nipa ganó el gran premio de poesía en el concurso literario nacional bajo los auspicios de la Mancomunidad de Filipinas en 1940, y fue publicado el año siguiente. Manuel Bernabé (1890-1960), galardón de muchos premios de poesía, nació en Parañaque. Tiene dos colecciones de poesía, Cantos del trópico (1929) y Perfil de Cresta (1957). Fue constante competidor de Jesús Balmori en muchas justas poéticas, y fue miembro de la Academia Filipina. En los siguientes versos de su poesía La muerte de Don Quijote, Bernabé elabora poéticamente lo que D. Quijote pronunció antes de su muerte: "Yo fui loco, y ya soy cuerdo: fui don Quijote de la Mancha y soy agora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno" (II, LXXIV): --¡Loado sea Dios, que no me pierde
Que yo a los hombres escarmiento sea:
Claro Mayo Recto (1890-1960), de la Academia Filipina, siendo su Director y Presidente por alguna temporada, es el que más destaca entre los escritores del s. XX. Nació en Tiaong y murió en Roma cuando estaba por ver realizado su sueño de visitar España. Víctima de un ataque cardiaco, sus últimas palabras que reflejan su nacionalismo furibundo, fueron: "¡Qué terrible es morir lejos del terruño!
En su juventud, escribía teatro y poesía, y una de las más tempranas poesías de su adolescencia fue "Las Dalagas Filipinas", poema sobre la mujer filipina. Su inspiración es viril, y expresa la belleza, el amor de la "dalaga" filipina. Su estilo combina lo clásico y modernista, pero conserva siempre su personalidad de poeta definitivamente filipina. He aquí unos fragmentos: LAS DALAGAS FILIPINAS (fragmentos)
Todo un conjunto armónico y grato que envidiara
Coronado de flores, de ensueño.
Hablando de la mujer filipina, en el campo literario, entre las escritoras, se destacan Evangelina Guerrero Zacarías, Adelina Gurrea, Nilda Guerrero Barranco, y Esperanza Baxter. Baxter fue una genial y fecunda poetisa . Nació en Barcelona el 7 de agosto de 1922, y estudió en la escuela de Bellas Artes y Buenas Letras, distinguiéndose más tarde como guionista religiosa de Radio Barcelona, obteniendo por sus escritos varios premios. Vino a Filipinas en 1952 y siguió cosechando lauros ganando el Premio Zóbel de Literatura. Colaboró con profusión en casi todos los periódicos castellanos de Manila, especialmente en El Debate. Fue miembro de la Academia Filipina y, por su belleza, fue "Musa" de la Asociación de Escritores Hispanofilipinos y una de las mejores rapsodas del país. Sus cantos a Filipinas testimonian su amor y afecto a esta tierra de la que fue ciudadana desde que vino de España. RIZAL (fragmento) ...Y Rizal, el héroe; Rizal, el filósofo;/Rizal, el lingüista, pintor y poeta,/doctor, literato, humanista,/vidente, científico y moderno profeta,/tras el veredicto, fatuo y despiadado,/de mortal sentencia,/entró silencioso y austero en capilla/con estoicismo y dignidad soberbios. Rizal, el patriota que amó a Filipinas/con amor tan sólido y voluntad tan recia,/que, cual Nazareno, sabiendo su sino/iba al holocausto lleno de grandeza.
Evangelina Guerrero Zacarías (1904-1949) hija del mayor poeta lírico de Filipinas, Fernando Ma. Guerrero, siguió en los pasos poéticos de su padre. Ganó el Premio Zóbel en 1935 con su tomo de poesías, cuentos y prosa lírica titulada Kaleidoscopio Espiritual. Colaboró en varios periódicos y revistas en español como Excelsior, La Vanguardia, El Debate, y La Opinión. En 1947, fue la primera mujer electa en la Academia Filipina; pero por modestia y razones de salud, no quiso aceptar la elección. Murió muy joven a los 45 años. He aquí una muestra de su obra poética: NOCTURNAL (fragmento) Los jardines se aduermen bajo el azul milagro
Y en la tácita calma de la noche y la luna,
Nilda Guerrero Barranco, hermana menor de Evangelina, fue ganadora del Premio Zóbel de Literatura en 1964 por su colección de cuentos, Nostalgias, y en 1980, fue elegida miembro de número de la Academia Filipina correspondiente de la RAE. He aquí su poema Temor, una de las poesías en su libro Capullos publicado en 1982: TEMOR En este mundo traidor
Hubo un tiempo que temí
¿Cómo sin temor vivir
Emeterio Barcelón y Fernando de la Concepción, de la Academia Filipina, escribían poesías con temas religiosos. La devoción a la Virgen María está bien clara en "Recuerdos de la Anunciación" de Barcelón: RECUERDOS DE LA ANUNCIACIÓN
Majestuosa gravedad
Una poesía de honda espiritualidad inspirada por los místicos Juan de la Cruz y Teresa de Avila es la bella poesía "De la hora anacoreta" de Fernando de la Concepción: DE LA HORA ANACORETA
Quiero aprender la lección
Pues no hay tumulto que llegue
A tu amor, mi Dios, respondo
......................... Francisco Zaragoza fue presidente y director de la Academia Filipina entre 1985 y 1990. Se le considera a Zaragoza como el último de los poetas de esta generación. "Melancolía" es una lírica poesía tomado del libro Emocionario: versos de la adolescencia. Este tomo fue publicado por primera vez en 1929, y en 1989, se publicó una segunda edición, limitada y de lujo. MELANCOLIA En las serenas aguas de los lagos
Reflejan mis ensueños de otros días
¡No sé qué oculta relación alienta
¡Cuántas veces las aguas adormidas,
Flota en el aire un halo de tristeza
Desfilan ante mí, mudas, cansadas
Al contemplar el panorama incierto,
TEATRO HISPANOFILIPINO El teatro ha sido un vehículo de protesta de los dramaturgos filipinos en los comienzos del s. XX. Durante la transición lingüística cuando los norteamericanos impusieron el idioma inglés en el sistema educativo de Filipinas hacia los principios del s. XX, la manera más efectiva en aquel tiempo de presentar la protesta y a la vez para evitar la censura norteamericana era escribir obras alegóricas para disfrazar la protesta de estos dramaturgos. Francisco Liongson, saca los personajes de las novelas de Rizal --Maria Clara, Elías, Capitán Tiago, el filósofo Tasio, y otros--y desarrolla una obra en tres actos, El pasado que vuelve. La obra es una protesta contra la "cultura" gringas. En el prólogo de esta obra, por medio del filósofo y "loco" Tasio, muestra cómo la influencia de los norteamericanos, con su cultura de "jazz" trajo consigo las drogas y la inmoralidad con el concepto de ir en "dates", y todo esto estropeó la ingenua sensibilidad de la cultura filipino-hispana: TASIO: (Con paso tardo y vacilante, hasta llegar al centro de la escena). Damas y caballeros: Perdonad que un vejestorio de mis tiempos se presente ante vosotros esta noche; disimulad el que una momia de la antigüedad, seca y acartonada por los años, se atreva a ofender con su presencia este concurso tan brillante. Aunque los de mi tiempo me llamaban Tasio, el loco o el filósofo, vosotros os daréis mejor cuenta que mis contemporáneos creían de que los locos tienen corduras que los cuerdos no pueden comprender del mismo modo que los cuerdos tienen locuras que los locos no entienden. En verdad, os digo que me siento muy molesto, muy violento y muy extraño, y como perdido en un bosque en noche oscura, al hallarme en este lugar y en esta ocasión que no son ni mi ambiente ni mi época; y hubiera agradecido al autor de este disparate, que me hubiese dejado en paz y tranquilo en la fosa de quietud y olvido a que todos los seres están destinados. Pero tales fueron su insistencia y porfía, que, no obstante hallarme ya en la otra orilla, de la que a nadie se le ha ocurrido volver, acabo por seducirme la idea de poder cometer la mayor locura de todas mis locuras: asomarme a este mundo y saludar esta noche a mis paisanos, a mis hermanos, aunque bien sabía que no me reconocerían ni yo a ellos, no porque yo haya cambiado, sino porque vosotros os habéis transformado y desfigurado. Sé que hoy la vida es tan vertiginosa y absorbente, que no os da lugar ni tiempo de volver la cara hacia el pasado, ni a deteneros en vuestra marcha para dialogar con seres idos o para comparar tiempos pretéritos a estos días del cine y de la radio. Sé que un filósofo sería hoy día el mayor anacronismo en vuestro ambiente, porque hoy no se filosofa, se calcula; no se hace el amor, se hacen números; no se muere por la patria, se vive de ella; no se aprende a rezar, sino a bailar. Más, no obstante, me infunde valor y me dé energías para estar con vosotros breves instantes, el pensar que en toda comunidad no faltan locos, ni entre los locos deja de haber cuerdos. Cordura o locura, lo que voy diciendo, cada cual lo interprete a su modo; si desequilibrada es mi pobre hechura, pondría en equilibrio vosotros los cuerdos, y si cordura es lo que voy diciendo, cúrense de su locura los que estén locos. Yo pertenezco a otras épocas y a otros tiempos; soy del pasado y no del presente, y como tal, sólo os puedo hablar de lo inmutable, de lo que pervive al correr de los siglos; de lo que no le es dado a la Humanidad, con toda su nigromancia y sus inventos, torcerle el camino o quitarle su esencia, mientras en lo ancho del planeta palpite un corazón y aliente un alma. Os hablaré del amor, aunque sea impropio que a mis años trate de este asunto, que es más para poetas que filósofos, y más para jóvenes que viejos. Pero no crean ustedes que un joven sabe de achaques de amor mejor que un viejo, ni que vosotros los modernos sepáis amar mejor que los antiguos. Sobre asunto tan bello y peregrino, mucho tenéis que aprender del pasado los que hoy presumís tanto de progresivos. Pues si la humanidad hoy día se siente orgullosa de sus inventos, que la permiten volar sobre altas cumbres, desafiado a las nubes y al firmamento; descender hasta el fondo de los mares jugando al escondite entre madreperlas y corales; si la sed de poder y señoría la quita el sueño, y el brillo del oro la vislumbra, y la embriaguez del mando la vuelve loco, yo la compadezco; porque olvidada de sí mismo, entre el vértigo infernal de sus pasiones, va perdiendo el corazón día tras día. Por eso ya no se invoca a la amada a la luz de la luna, ni se cantan versos al pie de su ventana, ni se guardan como reliquias sagradas una flor de "ylang-ylang" resecada o un collar de níveas sampaguitas: hoy llaman a todo eso, cursilería. Hoy a la dama se la cita al cine para estar a oscuras, o a un sarao de esos cuyo primer numero consiste en beberse varias copas de "cocktail", para empezar perdiendo la cabeza, ya que del corazón nadie se acuerda. ¡Y esto llaman hoy día elegancia! Ya no se ven en una azotea, donde los enamorados hagan estremecer a "las florecitas rojas del cabello de ángel"; hoy se hace el amor bailando, y a golpes de "jazz band" se conquista a la amada. Ya no se va de excursión en unas bancas que se deslizan perezosas sobre las aguas quietas del viejo Pasig, mientras un galán susurra al oído de una dalaga una frase de amor que la enajena; hoy se dan los paseos en automóvil, a sesenta millas por hora, y si la niña no cede a las insinuaciones del galán, se la tira por la borda del coche dejándola con la cabeza desnucada. Hoy nadie muere de amor, sino de hastío. Ya no existe la divina Maria Clara, que se acoge a los muros de un convento en oblación de amor por su Ibarra; hoy se bebe una dosis de lysol para liquidar vicios ocultos, vergonzosas culpas, extravíos del alma... De política no me atrevo a hablaros, porque de eso no entiendo nada, pues soy de aquella época en que no se conocía lo que es un diputado o un secretario. Os contaré, sí, un cuento de amor; cuento de juventud, de vida y de muerte, para que los ya viejos aquí presentes, en el breve paréntesis de esta velada, al mágico conjuro de sus recuerdos, puedan volver a vivir sus años mozos, desarrugar el corazón marchito, refrescar el alma, vivir el pasado; y estos jóvenes que ahora me escuchan, contrasten la diferencia que existe en cómo eran ayer a como son hoy estos asuntos del humano querer. El cuento va a empezar: si no os aburre, seguid su relato; si os fatiga o hastía, dejadlo. Y perdonad a un viejo loco una locura más en su extravío.... (Las luces de la batería irán oscureciendo, hasta dejar casi a oscuras la sala, mientras Tasio inicia mutis, recitando:) Postrimerías del siglo diecinueve; tierras filipinas del sol y del amor; fondo rizalino en el que palpitan dalagas ingenuas a lo Maria Clara, mozos nobles y viriles a lo Ibarra, que en un gusto de bizarra hidalguía, mueren por su dama o por su patria. Fervor en las almas; pabellón, español; complot y conjuras, romances y guerra; bello amanecer de un pueblo que nace entre nubes de sangre y heroísmo, que al implorar a Dios en las alturas, entre el pliegue místico de su rezo, va para su bandera la rosa de un beso. He ahí el marco de esta aventura... (Tasio hace mutis, enciéndense las luces del proscenio, la orquesta preludia brevemente y se alza el telón.) Semejantes ideas sobresalen en las obras de Jesús Balmori. La obra Filipinizad a los Filipinos de Jesús Balmori es un ejemplo concreto de esta protesta. Balmori presenta sus ideas en el personaje de Rafael, el protagonista de la obra, y dice: La felicidad de los hombres y los pueblos depende de ellos mismos. El que es desgraciado, es porque quiere serlo. Recuerda al pueblo y a los hombres de nuestro ayer. Piensa en nuestra revolución. Entonces se quiso y se supo ser filipino. Entonces supo el mundo, y la misma nación que nos colonizaba, que ya existía Filipinas. Entonces se nos dio un libro de oro en el que Bonifacio comenzó a escribir con la punta ensangrentada de su bolo nuestra historia. Lástima de sangre vertida, de evangelios escritos, de ideales predicados con la acción y de libertades conquistadas a flor de martirios y heroísmos si una vez libre Filipinas de todo extraño yugo, los filipinos estamos más que nunca esclavizados por influencias y poderes extranjeros. ¡Filipinizaros! ¡Clama Quezón desde la tribuna y Rizal desde Bagumbayan y Luna desde Cabanatuan!... ¡Filipinizaros! ¡Dejad la túnica prestada para que no os desnuden en medio del camino! ¡Abandonad el idioma que no os pertenece, la moda que os ridiculiza, todo lo que os afea y os arruina y os deshonra! ¡Vuestro pueblo es el pueblo más hermoso del mundo; vuestra raza la más sencilla y generosa! Podéis vivir solos y orgullosos sin envidiar a nadie, envidiados por todos, y ser fuertes, poderosos y libres como vuestros "tamaraos" y vuestras águilas!..Filipinizaros para que vuestras mujeres vuelvan a ser un sueño de poetas y vuestros hombres tornen a ser los Mabini de vuestros decálogos gloriosos y los Gregorio del Pilar del Paso de Tirad! ¡Filipinizaros, por amor a Dios, por amor a la libertad, por amor a vuestra raza! Otro ejemplo, en la obra Filipinas de Adelina Gurrea, tiene como personajes Tío Sam, Filipinas, Historia, y España. El prototipo Tío Sam es el explotador comercial; he aquí un ejemplo del diálogo donde expresa Gurrea su idea de explotación:
Otro autor que se destaca como novelista y dramaturgo es Antonio Abad. Nació en Barril, Cebú el 10 de mayo de 1894, y cursó estudios en el Colegio-Seminario de Cebú, hoy la Universidad de San Carlos, donde obtuvo el Bachillerato en Periodismo. Fue un dramaturgo prolífico. En 1918, compuso su primer drama, Calvario de un alma. Sus otras obras teatrales incluyen: La cicatriz (1920), Las hijas de Juan (1924); La redimida (1925); Los desorientados (1928); La gloria (1930); Cuando los lobos vuelven corderos (1932); Sor Sagrario (1932); Dagón (1939). En 1929, recibió el prestigioso Premio Zóbel con su primera novela La oveja de Narran. Ingresó como miembro de número en la Academia Filipina correspondiente de la RAE en 1938, y en 1939, ganó el primer premio en el Concurso Literario Nacional del Gobierno de la Mancomunidad con su segunda novela, El campeón. Sirvió como jefe del Departamento de Español de la Universidad de Filipinas entre 1948 y 1958, y en 1960, publicó su tercera novela, La vida secreta de Daniel España. Falleció el 20 de abril de 1970.
ACTO PRIMERO
Otros dramaturgos que destacaron durante el s. XX fueron Severino Reyes, conocido por sus zarzuelas. Escribió El cablegrama fatal que trata del cablegrama del gobernador general de Filipinas, Polavieja, enviado al Ministro de Ultramar, anunciando el fusilamiento de Rizal; Francisco Varona y Ramón Torres, periodistas de profesión, quienes escribieron Los hijos de Sisa. (Sisa es uno de los personajes de Rizal en su novela Noli me tangere); Alejo Valdés Pica con su obra inspirada por Oscar Wilde, Salome; Luis Nolasco, poeta y dramaturgo, con su drama La verdad de las verdades; Antonio Serrano, miembro de la Academia Filipina, periodista y dramaturgo con su excelente obra Orgullo de raza; y Guillermo Gómez Rivera, con dos dramas, El caserón y Por los fueros filipinos, obras que expresan la explotación de los filipinos por los norteamericanos en el s. XX.
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